Arthur Zanetti demostró que se puede pelear de igual a igual con las potencias de la gimnasia.
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Antes del comienzo de los Juegos de Londres el gimnasta latinoamericano mejor situado para conseguir la primera medalla parecía otro brasileño, Diego Hypolito. Pero falló en su ejercicio de suelo, como ya hizo en Pekín 2008, y ni siquiera entró en la final.
Zanetti se impuso con 15,900 puntos, por delante del chino Chen Yibing, que defendía el título (15,800), y del italiano Matteo Morandi (15,733).
Subcampeón mundial en este aparato en los Mundiales y en los Juegos Panamericanos de 2011, Zanetti ya apuntó al podio en la ronda de clasificación al obtener en ejecución la nota más alta, 9,116. Pero la nómina de finalistas era de muchos quilates y la medalla se iba a poner cara.
Chen Yibing, cuatro veces campeón mundial de anillas y defensor del título olímpico, abrió el concurso dejando claro a sus rivales que el jefe era él. Hizo un ejercicio impecable, con 6,8 de dificultad y 9 de ejecución que le supusieron 15,800 puntos. La nota parecía inalcanzable para sus rivales. El gimnasta gritó y besó el aparato.
Tras él fueron desfilando rivales de la veteranía del italiano Matteo Morandi, subcampeón europeo, o del búlgaro Iordan Iovtchev, seis veces olímpico, e inesperados finalistas como el argentino Federico Molinari, a quien una mala salida le estropeó un gran ejercicio de fuerza (14,733), o el puertorriqueño Tommy Ramos, quien por el contrario terminó bien una rutina con elementos por pulir (15,600).
Cuando todo el North Greenwich daba por sentado el triunfo de Chen Yibing entró en competición Arthur Zanetti, el último finalista.
Presentó un ejercicio de tanta dificultad como el del chino (6,800), pero su ejecución fue sobresaliente: controló las anillas con seguridad en los cristos y en las planchas y apenas tuvo unos balanceos imperceptibles.
Cerró con una buena salida y convenció tanto a las jueces que le dieron un 9,116. La suma de 15,900 le ponía una décima por encima de Chen Yibing. Todo un mundo en la gimnasia.
El estadio, con centenares de brasileños en las tribunas, se vino abajo. Zanetti saltó de alegría y su cuerpo técnico comenzó a llorar. La fiesta continuó hasta que el gimnasta se colgó la medalla del cuello.
El puertorriqueño Tommy Ramos terminó sexto (15,600) y el argentino Federico Molinari, octavo (14,733).
Zanetti entró en la historia grande de este deporte. Y será el ejemplo a seguir para miles de chicos que lo vieron ganar este lunes en Londres.
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- Terra

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